Y ver cada uno de tus suspiros en el vuelo de una mariposa...



lunes, 2 de mayo de 2011

Angeles IV


Saudade

“Chamava-se carmencita a cigana mais bonita do que um sonho, uma visão. Diziam que era a cigana, mais linda da caravana, mas não tinha coração…”


Cómo habían llegado a aquella situación era algo que aun no comprendía muy bien. Pero allí estaban, en medio del Barrio del Alfama, en plena Lisboa, escuchando cantar con voz desgarrada a la que un día fue, como ella, ángel guardián de las Puertas del Cielo. Saudade era una belleza morena de ojos claros con una voz profunda que llenaba de sentimientos maravillosos y nostalgia a todos los que la escuchaban. Moira cerró los ojos y dejó que las palabras y la música se deslizasen por su cansado cuerpo. Había sido un largo viaje desde los fríos bosques donde Tanya la había salvado de morir congelada. Entendía bastante bien el idioma y le parecía hermoso y sensual. La voz de Saudade era hipnótica y estaba llena de pasión. Durante un rato se dejó llevar. En el pequeño comedor, en cuyo centro estaba el escenario donde cantaba Saudade, los camareros iban y venían entre la tenue luz de varios candelabros. El ambiente era denso y caluroso pero le resultaba agradable. Los susurros del resto de clientes se colaban en sus oídos dejando retazos de conversaciones, algunas agradables, otras tensas, otras divertidas. A su izquierda, algunas mesas mas allá, una pareja se encaminaba sin remedio hacia una ruptura posiblemente anunciada hacia tiempo. En la mesa de al lado, otra pareja se prometía y hablaban de su futuro en común. Había unos ancianos rodeados de hijos y nietos celebrando los casi 50 años que llevaban juntos y algunos ejecutivos agasajando a posibles futuros socios. Un hombre con su amante, prometiendo dejar a su mujer. Nunca lo haría. Muchas vidas entrelazadas, muchas almas que ella se había atrevido a juzgar no hacia tanto, y a las que ahora escuchaba con pena, con alegría, incluso con algo de envidia. Libres en sus decisiones y sus actos. Libres para vivir sin pensar si al final del camino, sus decisiones les cerrarían las Puertas a un supuesto paraíso. Y aun así amarradas a sus ambiciones, las imposiciones de los demás, sus sentimientos. Casi ningún pensamiento dentro de esas gentes correspondía con sus palabras ni sus sonrisas a veces forzadas. Las palabras que callaban eran un grito en medio de la oscuridad.
- ¿Todos los ángeles guardianes tenéis que ser tan hermosos?- Moira abrió un solo ojo y miró a Tanya. Estaba inmóvil sin apartar la vista de Saudade. Sin perder detalle de cada movimiento ni cada palabra. Sintió una leve punzada de ¿celos? Agitó la cabeza y descartó la idea en seguida. Conocía a Tanya desde hacía mucho tiempo pero no habían hablado nunca hasta que la encontró medio muerta. Lo que mas claramente recordaba de ella era su sonrisa traviesa. No podía estar celosa de la forma en que miraba a Saudade. No podía sentir nada por ella. Y entonces vio la mirada de Tanya. No era admiración ni embelesamiento ni se sentía atraída por Saudade. Era indiferencia. Había dicho que era hermosa como podía haber dicho que le gustaba su vestido o que el vino era estupendo. La arrebatadora belleza del ángel caído la traía sin cuidado, solo quería saber si realmente todos los ángeles guardianes tenían que ser hermosos.
- Todos los ángeles son hermosos sin excepción. Desde la casta mas alta a la mas baja. Aun así, pertenecemos a la más alta jerarquía. Representamos todo el poder de Dios y además somos los que esperamos a las almas en las Puertas. Supongo que si, debemos ser seres hermosos y grandiosos. Nuestra belleza debe ser un espejo de toda la Creación.
- Ya.- Tanya escupió la palabra, no dijo nada mas y se sumió en un profundo silencio. La expresión de su rostro era fría y lejana. Apretó los ojos como queriendo apartar un recuerdo doloroso y agachó la cabeza. Moira quiso preguntar. Saber que era lo que le causaba ese dolor, pero Tanya era reservada con algunos temas y Moira temió presionarla. No volvió a decir nada hasta que Saudade acabó de cantar.- Voy a tomar el aire. Os espero fuera.


Saudade se acercó a la mesa lentamente saludando a la gente que la felicitaba por su voz. Había sido expulsada pero sin duda aun conservaba la elegancia y majestuosidad de los guardianes. Parecía cansada y había un leve rastro de nostalgia en su mirada. Sonrió a Moira como queriendo disculparse por su tardanza y después de aceptar con una sonrisa dulce las flores que le ofrecía un niño fue donde estaba ella sin dudarlo.
- Vaya. Dos ángeles en mi territorio. Y uno de ellos nada mas y nada menos que un Guardián.- Observó a Moira mientras bebía un sorbo de vino. De pronto su sonrisa se heló en sus labios.- No eres una expulsada. No te han desterrado.
- Soy una fugitiva. Me están buscando para juzgarme. No pueden desterrarme sin juicio. Eso puede ser peligroso para ti. Si me encuentran aquí…
- Yo seré acusada de conspiración y me condenaran a muerte.- Un silencio denso se apoderó de la mesa. A Moira le hubiese gustado tener a Tanya con ella pero estaba fuera.- ¿Y ella?- Saudade acompañó la pregunta con un leve movimiento de cabeza.
- Custodio. Me salvó cuando huí de las Puertas.
- ¿Huiste de las Puertas? Santo Dios, que está ocurriendo allí arriba para que un Guardián abandone su puesto.
- No está ocurriendo arriba, está ocurriendo aquí. Respecto a mi…
- Te enamoraste.- Moira levantó la cabeza y se quedó mirándola fijamente. Volvía a sonreír.- Hay marcas que nunca se borran. Llama a tu novia y vamos a mi casa, está a punto de amanecer y somos seres de la noche. No me gustaría que te quemases antes de oír tu historia.
- De acuerdo pero Tanya no es mi novia.- Saudade levantó las cejas sorprendida y un tanto irónica.
- Ah, ¿no?
Amanecía cuando Moira acabó de contarle a Saudade toda la historia. Ahora el ángel expulsado tenía entre sus manos el Libro y leía y releía una y otra vez aquellas palabras tan sorprendentes como peligrosas. Tanya dormía profundamente al lado de la chimenea, aun no había dicho ni una sola palabra. El cansancio la había derrotado por completo y se había quedado dormida casi nada mas llegar a la casa de Saudade. Ni siquiera había querido comer nada. Moira estaba preocupada, no era normal verla tan callada ni tan triste. Suspiró mientras la miraba y volvió la cabeza hacia Saudade. El ángel estaba absorto en el Libro que tenía entre las manos. Temblaba ligeramente y respiraba agitada. Moira entendía cada vez mejor lo que podía suponer aquel libro y el peligro que representaba. Miró alrededor. La casa de Saudade era calida y acogedora. Las persianas estaban cerradas para evitar que entrase la luz pero Moira sabía que desde allí podían ver el mar. Había rosas por toda la casa y una foto de una mujer morena de ojos oscuros. Era hermosa y sonreía con picardía.
- Es Carmen.
- ¿Qué? – Saudade sonreía un poco mas relajada. Su mirada reflejaba añoranza.
- Carmen. Es mi… meu amor. En portugués hay cosas que suenan mas hermosas.
- Si, es verdad.- Moira le sonrió y volvió a fijar la vista en la foto. Era muy antigua. Carmen las miraba desde el marco con ojos profundos y serenos.
- Por ella me expulsaron de las Puertas. Y no hay día que no de las gracias por haberla conocido. Solo lamento no poder verla mas. Son muchos días de nostalgia y muy pocos con ella entre mis brazos.
-¿Qué ocurrió? - Saudade suspiró y agachó la cabeza.
- Si este libro fuese el auténtico primer evangelio, podría vivir siempre con Carmen y no esperando su regreso.- Acarició la cubierta de piel y las gastadas hojas. Cada letra dorada era un poco de esperanza para todas ellas. Suspiró, cerró el libro y miró a Moira con una sonrisa en sus labios y en sus ojos.- Es tarde y estamos cansadas. Dormiremos y cuando llegue la noche yo te contaré mi historia y tu me dirás que es lo que necesitas de mi.
- ¿Sabes que significa mi nombre?- No esperó respuesta.- Es nostalgia, echar de menos a alguien, algo. Nuestros nombres, los de los ángeles, nos influyen en cada paso del camino. Carmen llegó un día a las Puertas cantando un fado. Su voz, la nostalgia de su voz, su sonrisa al verme. No lo puedo explicar pero decidí que no la dejaría entrar todavía. Quería oírla cantar, quería tenerla cerca. Carmen me enseñó a cantar y me enseñó la belleza de muchas cosas. Casi sin darme cuenta me enamoré de ella. La ocultaba cuando llegaba el día para que el otro guardián no la hiciese cruzar. Me pasaba horas acariciando su larga melena morena y sus labios rojos mientras ella cantaba. Sus ojos casi negros, profundos, eran como dos lagos a la luz de la luna. Era imposible no perderse en ellos y dejarse llevar por su melancolía. Sabía que debía dejarla entrar por mucho que me doliese y una noche se lo dije. Me miró con una tristeza infinita y me acusó de no tener sentimientos. Desapareció. Pensé que habría cruzado por el día y dejé que pasase el tiempo. Pero no podía olvidarla, no podía dejar de pensar en ella y cada día era mas difícil para mi no tenerla cerca. Así que fui a buscarla dentro del Paraíso pero no estaba allí. Casi me volví loca pensando que podía estar sola vagando por la tierra y pedí a los custodios que la buscasen por todas partes. La preocupación me estaba trastornando, no quería ni pensar que algo podía haberle sucedido a su alma y ninguno de los custodios conseguía encontrarla. Hasta que un día volvió. Ella tampoco quería estar sin mi y entendía que yo solo quería que entrase a través de las Puertas para que su alma pudiese descansar. Sabía que lo hacía por su bien pero ella había tomado su propia decisión. Prefería condenarse a tener que estar lejos de mí. Durante un tiempo fuimos felices juntas pero cometimos un error. Mi insistencia con los custodios para que la encontrasen y que de repente dejase de preguntar los puso en alerta y hablaron con el otro guardián. A mi me expulsaron del Cielo, a ella la obligaron a cruzar. Era mayor castigo encerrarla en el cielo que prohibir a su alma la entrada y que pudiese seguirme cuando me expulsasen. Dejándola cruzar las Puertas a pesar de su pecado la alejaban de mi para toda la eternidad.
- Pero aún así puedes estar con ella según me has dicho.
- Día de difuntos, uno de noviembre.- Era la primera vez que Tanya hablaba desde que se habían despertado. Moira la miró sin comprender. Saudade asintió
- No entiendo que queréis decir.
- El uno de noviembre, las almas del paraíso pueden salir y pasar un día completo cerca de sus seres queridos.- Saudade miró a Moira con una sonrisa triste.- Es algo que solo saben los ángeles custodios, ellos son los encargados de venir a buscarlos después, ¿Verdad Tanya?
- Tenemos la obligación de esposarlos y poner grilletes en sus pies. Los encadenamos unos a otros y los llevamos de vuelta. Como si fuesen prisioneros y no almas agraciadas. Yo solo lo hago cuando ya estamos llegando. No soy un carcelero soy su guía, para ayudarlos a llegar.- Tanya tragó saliva y miró a Saudade con una disculpa en los ojos.
- Tu solo cumples con tu deber, como Moira y yo cumplimos con el nuestro durante tantos siglos prohibiendo el paso a las almas que habían cometido el mismo pecado que nosotras cometeríamos después. Juzgando sin conocer lo que era en realidad el amor. Carmen…- Saudade tragó saliva y reprimió las lágrimas.- Carmen sonríe mientras la encadenan y se aleja cantando y bailando. Es algo horrible de ver y me destroza el corazón. Es aun peor que saber que tardaré un año en volver a tenerla entre mis brazos. Pero ella dice que no le importa soportar el peso de las cadenas si a cambio de eso puede pasar una noche sintiendo el calor de mi piel.
- ¿Podemos hacer algo?
- ¿Podéis traerme a Carmen?- Miró a Moira. Su pregunta solo era su forma de responder a la del otro ángel. Si no podía hacer eso por ella no quería nada mas. Suspiró y señaló el libro.- Bien, ahora te toca a ti. ¿Por qué habéis venido hasta mi?
- Necesitamos tu ayuda. Seguramente nos siguen y necesitamos escondernos. Además necesito tu ayuda para traducir algunas cosas.
- Si, ya veo. El idioma es tan antiguo que cuesta leerlo. Está bien. Pero si os siguen seguramente os buscarán entre los expulsados. Enviaré una carta a Italia. Allí viven Allegra y Constanza, son los guardianes a los que sucedisteis tu y Norna.
-¡Norna!- Tanya y Saudade miraron a Moira con sorpresa.- Tengo que hacer algo urgente. Volveré en cuanto amanezca. Tanya ayuda a Saudade con la traducción. Debes escribir cada palabra que ella traduzca. No quiero que esto sea solo una lectura para los guardianes. Quiero que cada ángel expulsado pueda conocer la verdad y sentirse libre de un pecado que puede que nunca haya existido.

Debía intentar comunicarse con Norna. Tal vez ella pudiese sacar a Carmen del Paraíso y traerla junto a Saudade. Era peligroso acercarse a las Puertas para poder dejarle su mensaje pero también lo era para Saudade ayudarlas y no había dudado ni un momento. Merecía ser feliz y solo lo sería con Carmen a su lado. Mientras volaba hacia el camino cercano a las Puertas pensó en Carmen. Su nombre derivado del latín significaba “Mi canto”, en hebreo significaba “Jardín de Dios”. Sonrió al recordar las palabras de Saudade y de lo que opinaba acerca de los nombres. Sin duda alguna Carmen era su canto y no había duda de donde estaba encerrada. Pensó en lo último que se le había ocurrido. Encerrada. No pensaba que su alma descansase en paz ni mucho menos. Era una prisionera. El Paraíso era una cárcel para almas como la suya. Llegó con los primeros rayos del amanecer, cuando el nuevo ángel guardián se iba y Norna llegaba. Recordó cuando en aquellas mismas horas ella esperaba allí a Norna como en aquel momento, escondida entre las ramas para que el sol no la quemase. Norna fue hacia ella en cuanto llegó. Al principio no quiso implicarse, discutieron, se gritaron, lloraron, y al final, después de decirse todo lo que nunca se habían dicho y ambas necesitaban soltar, Norna cedió. Volvió con los primeros rayos de sol y encontró a Saudade y Tanya riendo, con un montón de hojas repartidas alrededor. Al menos Tanya había recuperado la sonrisa. Entró, se dejó caer a su lado y apoyó su cabeza en el sofá.
- Tenemos la traducción de un trozo mas.- Saudade la miró sonriente y guiño un ojo a Tanya. Moira las miró con las cejas en alto pero no dijo nada. Cuando fijó su mirada en la de Tanya algo se removió dentro de ella y no pudo evitar acercarse. Necesitaba sentirla a su lado. Había sido una noche larga y estaba cansada pero necesitaba saber que mas decía el Libro. Además quería ver la cara de Saudade cuando Carmen entrase por la puerta.- Bien. Veamos. El Libro dice…Oh Dios.
- Hola amor.- Carmen extendió los brazos y Saudade se lanzó hacia ellos riendo y llorando. Sujetó su cara entre las manos y la miró como si nunca antes la hubiese visto.- Soy libre. Ellas me han liberado.
- Gracias, gracias. Moira yo… ni siquiera se que decir.
- Solo prométeme que cuidaras de ella y no dejaras que la encuentren. Por mi, por Norna, por Tanya. Por tantos ángeles expulsados.- Saudade sonrió y asintió mientras abrazaba a Carmen. Moira podía sentir su felicidad solo con mirarlas. Instintivamente buscó a Tanya con la mirada. Tanya parecía ausente y su sonrisa apenas le llegaba a los ojos. Moira sabía que algo le hacía daño pero no sabía que era y no se atrevía a preguntar por miedo a alejarla aun mas. Saudade sentada en el suelo con Carmen entre sus brazos cogió el Libro y empezó a leer.






“ Y en aquellos tiempos, los primeros de los hombres, Lilith crecía junto a sus padres y los ángeles que cuidaban de ella. Y Rut y Noemí protegían a la niña y la guiaban. Y Adán y Eva la enseñaban y amaban. Sangre de su sangre y carne de su carne.”Libro perdido de Rut y Noemí 3:20-24
En el Paraíso las cosas crecían y se expandían mientras Adán y Eva se esforzaban por continuar la obra de Dios. Todos pensaban que el día que volviese su orgullo sería infinito al ver como sus discípulos habían trabajado y se habían esforzado por proteger y cuidar su legado. Rut y Noemí cuidaban de Lilith, la hija de Adán y Eva, la primera hija de los hombres. Era una niña inteligente, curiosa y llena de amor. Adán jugaba con ella y la protegía con todo su corazón y Eva la enseñaba y la llenaba de dulzura. Por aquel entonces Eva volvía a estar embarazada y Lilith se pasaba el día con la cabecita apoyada en la barriga de su madre escuchando con la boca abierta y esperando alguna pequeña patadita. Entonces saltaba y se reía y volvía a apoyarse otra vez en la barriga de su madre. Un día mientras recogía flores se quedó muy quieta y mirando a Noemí muy seria dijo: ”Serán dos y yo dejare de ser la primera hija de los hombres y ellos lo serán.” Noemí preocupada se lo contó a Rut que decidió que debían vigilarla por si algo le ocurría. No era la primera vez que Lilith presentía algún acontecimiento que acababa ocurriendo.

- ¿Lilith la primera hija de Adán y Eva?- Carmen estaba perpleja.- Que yo sepa Lilith fue la primer mujer de Adán que se fue del Paraíso por no someterse a él.
- Tradicionalmente si. Pero este Libro está desmontando todos los hechos que se han dado por ciertos durante la Creación.- Tanya se rascaba nerviosa la cabeza dejando su pelo mas de punta que de costumbre.
- ¿Cómo es posible que seáis tan valientes a la hora de proteger y dar a conocer este libro, huir, rescatarme a mi y mil cosas mas, y no seáis capaces de deciros algo tan sencillo como lo que sentís?- Tanya y Moira se miraron extrañadas por la irritación y el súbito estallido de Carmen.- A ti te preocupa que a Tanya le pase algo pero no se lo preguntas y tu necesitas soltar algo de una vez pero no hablas con Moira. Perdí mucho tiempo y muchas ocasiones de ser feliz en vida dando importancia a reglas y miedos que luego no tienen sentido. No hagáis lo mismo que yo.
- Eh… - Saudade no daba crédito a lo que acababa de pasar pero observaba divertida a los dos ángeles.- Perdonad a veces es muy directa. Carmen es gitana. En vida leía la mano y echaba las cartas en el circo del que formaba parte y después de morir conservó parte de su don. A veces, si quienes la rodean piensan demasiado fuerte puede… sentir lo que piensan. Es extraño de explicar. No oye las palabras, las siente. Así fue como supo lo que yo sentía cuando desapareció de las Puertas y por eso volvió a mi. Y ahora volvamos al libro. Si esto es cierto y cada vez estoy mas segura de ello, Lilith no fue la primera mujer de Adán, fue su hija. ¿Qué pudo pasar para que la historia posterior que conocíamos sea tan diferente a esta otra?
- No lo se.- Moira suspiró.- Y lo que tampoco se es donde estaba Dios en todo ese tiempo, ni porque no sabemos nada de Rut y Noemí, ni… nada de nada.
- Sea lo que sea, cada vez se complica mas y cada vez se hace mas peligroso tener el libro en nuestras manos. Para nosotras y quienes nos rodean. Y con Carmen recién liberada…- Tanya dejó la frase a medias.- Deberíamos irnos cuanto antes, buscar otro lugar.
- Italia. Os están esperando y están al corriente de todo.
- ¿Y vosotras?- Moira miro a Saudade.
- No os preocupéis. Se donde escondernos.

Moira y Tanya se fueron cuando los últimos rayos de sol desaparecieron. Saudade les prometió buscarlas en cuanto ella y Carmen estuviesen a salvo. Estaba segura de que los custodios pronto se cansarían de buscar el alma perdida de Carmen y entonces podrían reunirse. Allegra y Constanza las esperaban en Venecia y Saudade estaba segura de que Allegra conseguiría traducir sin problemas el siguiente párrafo del libro, era una experta en el idioma de los primeros días y no tendría problemas. Moira extendió sus alas y empezó a alejarse con una lagrima a punto de escaparse. Aun así escucho las ultimas palabras que Saudade le dijo a Tanya.


- Habla con ella. Os merecéis ser felices las dos. Una última cosa, recordar siempre esta oración, estaba en una hoja entre las tapas del libro. Yo te la diré en portugués, tu transmítela como puedas:














“Ave Maria, cheia de graça, o Senhor é convosco,

E bendita sois vós entre as mulheres e

bendito é o fruto de vosso ventre, Jesus.

Santa Maria, mãe de Deus, rogai por nós pecadores,

agora e na hora de nossa morte.

Amém.”

Karen Rodriguez Zapico












sábado, 26 de marzo de 2011

Feliz cumpleaños... mio

Este año quiero felicitarme mi propio cumpleaños porque aunque aun me quedan muchas cosas por conseguir en la vida, tengo una novia maravillosa, unos amigos geniales y mas sueños que nunca. Y sobretodo la fuerza necesaria para luchar por todo eso y que mi vida se llene aun mas. Me quedan 365 dias para mi proximo cumpleaños y de verdad espero poder volver a felicitarme el proximo año. De momento, a disfrutar de este y aprovechar cada minuto de esos 365 dias.
Feliz cumpleaños!!!!

sábado, 12 de marzo de 2011

C.S.I ...

... y de como una frase puede clavarse en tu cabeza y ponerlo todo patas arriba.



"No dejes que viva en tu cabeza sin pagar el alquiler". Con esas sencillas palabras en medio de un diálogo, en medio de un capitulo de la serie, dejé de echar sal a los filetes que me estaba preparando para cenar y me quedé clavada en medio de la cocina, con el corazón a mil y la cabeza repitiendo como un eco palabra por palabra. Apagué el gas, aparté la sarten del fuego y me senté en el sofá. Quité el sonido a la tele y encendí un cigarro que ni siquiera me apetecia. Respirar hondo fue todo un ejercicio de autocontrol mientras mis pensamientos iban a toda velocidad hacia un rincón concreto de mi mente donde "ella", sin ningún derecho y sin nada que nos ate ya, se instaló hace tiempo. Cerré los ojos y toqué el timbre de una puerta imaginaria. "Anuncio de deshaucio por impago del respectivo alquiler y por incumplimiento de diferentes puntos del contrato". Me miró como si estuviese a punto de echarse a reir. Nunca me creyó fuerte y la verdad es que con ella nunca lo fuí.

Miré a mi alrededor y también sonreí. Su cara cambió y sus labios dibujaron un "no" silencioso. Dentro de aquel lugar estaban solo ella y los pocos recuerdos que aun me quedaban del tiempo que estuvimos juntas. En una caja de cartón, los buenos recuerdos se llenaban del polvo negro y espeso en que se habían convertido todas las lágrimas que le dediqué. A su alrededor, los cuadros de las paredes me devolvían las imagenes de todas sus traiciones y de todo el dolor que me provocó, hasta cuando intentamos ser amigas acabó haciéndome daño. Fuera de allí estaba mi nueva vida. Llena de momentos dulces, de sonrisas, de caricias, de amor y de ilusión por vivir. Me giré y la dejé en la puerta. Esa era la última vez que volvería a verla a aquel lugar. La proxima vez que pasase por allí ella ya no estaría. Se olvidó de pagar el alquiler y yo ya no la quería ocupando un espacio que no le pertenecía y al que no tenía ningún derecho.

Dias mas tarde: Hice demoler aquella casa vieja. Limpié los escombros y dejé que la hierba llenase de vida el solar. La primavera está llegando y ya hay alguna flor. Silvia está a mi lado cogiéndome la mano. No puedo dejar de sonreirle y de dar las gracias por tenerla a mi lado. En su otra mano lleva un arbolito que juntas plantamos en medio de mi nuevo jardín. Es pequeñito y fragil todavía pero está regado con mucha ilusión y muy buenas intenciones. Cada hoja, cada rama es un proyecto de futuro juntas, un sueño que cumplir. Algunas hojas caerán y algunas ramas nunca llegarán a crecer. No todos nuestros sueños se pueden hacer realidad. Pero otros, si los cuidamos y luchamos por ellos, algún día se convertirán en ramas fuertes y en hojas brillantes. Serán nuestro arbol, nuestra historia, el resultado de nuestro amor. Y estoy segura de que con paciencia, fuerza y todo mi amor, será el arbol mas grande y mas fuerte que jamás haya visto.

Es increible lo que una simple frase puede hacer en tu cabeza. Y es increible la cantidad de personas, de momentos o de cosas que dejamos vivir en nuestras cabezas sin pagar el alquiler. Echarlas fuera y convertir el lugar que ocupaban en algo hermoso no resulta fácil, puede ser doloroso incluso podemos pensar que es mejor dejarlas seguir viviendo ahí. No lo merecen. No tienen ya nada bueno que ofrecernos y los malos inquilinos solo traen consigo malos pensamientos.