Y ver cada uno de tus suspiros en el vuelo de una mariposa...



sábado, 12 de marzo de 2011

C.S.I ...

... y de como una frase puede clavarse en tu cabeza y ponerlo todo patas arriba.



"No dejes que viva en tu cabeza sin pagar el alquiler". Con esas sencillas palabras en medio de un diálogo, en medio de un capitulo de la serie, dejé de echar sal a los filetes que me estaba preparando para cenar y me quedé clavada en medio de la cocina, con el corazón a mil y la cabeza repitiendo como un eco palabra por palabra. Apagué el gas, aparté la sarten del fuego y me senté en el sofá. Quité el sonido a la tele y encendí un cigarro que ni siquiera me apetecia. Respirar hondo fue todo un ejercicio de autocontrol mientras mis pensamientos iban a toda velocidad hacia un rincón concreto de mi mente donde "ella", sin ningún derecho y sin nada que nos ate ya, se instaló hace tiempo. Cerré los ojos y toqué el timbre de una puerta imaginaria. "Anuncio de deshaucio por impago del respectivo alquiler y por incumplimiento de diferentes puntos del contrato". Me miró como si estuviese a punto de echarse a reir. Nunca me creyó fuerte y la verdad es que con ella nunca lo fuí.

Miré a mi alrededor y también sonreí. Su cara cambió y sus labios dibujaron un "no" silencioso. Dentro de aquel lugar estaban solo ella y los pocos recuerdos que aun me quedaban del tiempo que estuvimos juntas. En una caja de cartón, los buenos recuerdos se llenaban del polvo negro y espeso en que se habían convertido todas las lágrimas que le dediqué. A su alrededor, los cuadros de las paredes me devolvían las imagenes de todas sus traiciones y de todo el dolor que me provocó, hasta cuando intentamos ser amigas acabó haciéndome daño. Fuera de allí estaba mi nueva vida. Llena de momentos dulces, de sonrisas, de caricias, de amor y de ilusión por vivir. Me giré y la dejé en la puerta. Esa era la última vez que volvería a verla a aquel lugar. La proxima vez que pasase por allí ella ya no estaría. Se olvidó de pagar el alquiler y yo ya no la quería ocupando un espacio que no le pertenecía y al que no tenía ningún derecho.

Dias mas tarde: Hice demoler aquella casa vieja. Limpié los escombros y dejé que la hierba llenase de vida el solar. La primavera está llegando y ya hay alguna flor. Silvia está a mi lado cogiéndome la mano. No puedo dejar de sonreirle y de dar las gracias por tenerla a mi lado. En su otra mano lleva un arbolito que juntas plantamos en medio de mi nuevo jardín. Es pequeñito y fragil todavía pero está regado con mucha ilusión y muy buenas intenciones. Cada hoja, cada rama es un proyecto de futuro juntas, un sueño que cumplir. Algunas hojas caerán y algunas ramas nunca llegarán a crecer. No todos nuestros sueños se pueden hacer realidad. Pero otros, si los cuidamos y luchamos por ellos, algún día se convertirán en ramas fuertes y en hojas brillantes. Serán nuestro arbol, nuestra historia, el resultado de nuestro amor. Y estoy segura de que con paciencia, fuerza y todo mi amor, será el arbol mas grande y mas fuerte que jamás haya visto.

Es increible lo que una simple frase puede hacer en tu cabeza. Y es increible la cantidad de personas, de momentos o de cosas que dejamos vivir en nuestras cabezas sin pagar el alquiler. Echarlas fuera y convertir el lugar que ocupaban en algo hermoso no resulta fácil, puede ser doloroso incluso podemos pensar que es mejor dejarlas seguir viviendo ahí. No lo merecen. No tienen ya nada bueno que ofrecernos y los malos inquilinos solo traen consigo malos pensamientos.




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